miércoles, 8 de junio de 2016

Declaración de efectos personales.

     Madrugar un miércoles vacío. Habitar las calles frías. Imprimir la documentación. Recargar la tarjeta en la acera de enfrente. Subir al autobús y abarrotarse. Aguardar. Aguardar. Aguardar, en la calle tiritando. Ir en busca del camino más corto. Subir al autobús y aligerarse. Escuchar un cuento. Escuchar a una madre leyendo un cuento. Escuchar a la niña corregir a la madre por no leer bien una palabra del cuento. Sonreír. Cruzar la avenida llena de ruedas en calma momentánea. Rellenar un formulario. Aguardar. Aguardar. Aguardar, en la oficina tiritando. Formar una cola. Presentar la documentación. Formar una cola. Pagar la tasa. Esperar el llamado. Fijar los ojos en los números. Ver el movimiento descendiente de los números. Escuchar la aparición y el movimiento descendiente de los números. Temer la mala suerte. Posar los ojos sobre los rostros. Posar el silencio sobre los rostros. Posar las manos sobre el silencio. Recibir el llamado. Pasar el torno. Formar una cola. Presentar el número. Aguardar. Aguardar. Aguardar, el temor a la mala suerte tiritando. Responder a las preguntas. Ver cómo cortan el cierre. Ver cómo introducen los ojos dentro con mesura. Ver cómo vuelven a sellarlo. Recoger mis cosas. Firmar para poder salir. Reflejar el cuerpo soñoliento en el espejo del baño. Volver a la calle. Cruzar la misma avenida. Ir en busca de la marquesina. Deslizar la tarjeta y esperar el pitido. Sentar el cansancio y una caja. Aguardar. Atravesar la ciudad. Aguardar. Caminar hasta la casa y cocinar. Aguardar, esta vez ya sin temblores. Subir a la pieza. Liberar delicadamente el paquete. Sacar y oler los libros. Guardar la bufanda y los zapatos. Enfundarse un pijama usado y ovillarse en la cama. Dar por iniciado el llanto.

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